Violeta Torán, Ibon Sarasola

Terapia de Bosque para grupos específicos: de la Educación Ambiental a una nueva conexión con la naturaleza

La foto de portada de esta entrevista significa mucho para ellos. Ibon Sarasola Monzón y Violeta Torán Pereg, Guías de Baños de Bosque y Profesionales de Terapia de Bosque, han guiado junto con Forest Therapy Hub en proyectos piloto de intervenciones de Terapia de Bosque para grupos específicos de mujeres víctimas de exclusión y violencia doméstica, adultos en soledad y profesores con burn-out. Hoy, esos proyectos han dejado de ser piloto para convertirse en políticas públicas. 

Viven en Donosti-San Sebastián, País Vasco, a 20 kilómetros de la frontera con Francia. Para estos educadores ambientales la formación de Guía de Baños de Bosque con FTHub en el Parque Natural Urkiola, España, fue un bálsamo que les permitió las primeras charlas solos desde que habían sido padres. Esos viajes de una hora en coche desde y hasta la formación fueron buenos presagios de un cambio de vida profesional y personal. Y ya ven por qué esta foto les resulta tan significativa.

Esta pareja no sólo comparte dos niños pequeños sino una sensibilidad especial para guiar y un respeto profundo por las experiencias de los participantes de sus paseos e intervenciones. Fundadores de Basona, organizan Baños de Bosque para público general y específico en los maravillosos paisajes de San Sebastián. 

Violeta estudió Ciencias Ambientales e Ibon, Ingeniería Técnica Agrícola. Desde pequeños disfrutan la naturaleza, ella en el campo en Cataluña -un recuerdo que aún hoy la emociona-, él en el monte vasco y la Costa Brava. “Tantos años trabajando en un entorno natural y en temas relacionados con la naturaleza, y esa forma tan diferente de estar en ella fue una maravilla, un gran regalo que hemos encontrado y recibido”. 

Un viaje sin expectativas: el descubrimiento bajo las hayas de Urkiola

Violeta: “Como Educadores Ambientales, trabajamos en colegios, era nuestra mayor fuente de trabajo. Pero con la pandemia en 2020 cerraron las escuelas y de la noche a la mañana nos vimos desocupados. Tenemos una pequeña empresa y, aprovechando el lado bueno de aquellos difíciles momentos, decidimos reinventarnos, renovarnos. Ir formándonos para cuando volviéramos a trabajar: no empezar como habíamos parado sino con un valor añadido y algo que nos diera más fortaleza y más campos laborales por donde movernos. 

“La naturaleza y el medio ambiente es donde estamos más cómodos, es lo que mejor sé hacer. Llegamos a los Baños de Bosque y nos dieron una manera diferente de acercarnos y acercar a la gente a la naturaleza.

“Fue una sorpresa, no íbamos con una idea predeterminada. Esa nueva manera de estar en la naturaleza fue todo un descubrimiento. Tantos años trabajando en un entorno natural y esa forma tan diferente de estar en ella fue una maravilla. Un gran regalo que hemos encontrado, recibido”. 

Reencontrarse consigo y de a dos

“Todo eso nos pilló con una niña de un año e íbamos desde Donosti a (la formación en) Urkiola. No he dormido tan profundamente desde que soy madre como aquella semana. No sabía que era uno de los beneficios, no iba condicionada ni sugestionada con nada. Día a día volvíamos alucinando para casa en el coche. 

“También hace mucho tiempo que no estábamos él y yo solos, porque como habíamos sido padres hacía un año, el viaje de ida y vuelta era nuestro rato de estar juntos los dos y hablar e ir alucinando con lo que estábamos viviendo, qué nueva cosa íbamos aprendiendo. Fue una maravilla, una gran suerte. Cada día iba mejorando lo del día anterior. Cada día una sorpresa mayor a la del día anterior, notando de verdad que estás diferente. Se trataba de acercar la gente a la naturaleza de esta nueva manera pero no contábamos con las sensaciones».

Ibon: “Fue una total casualidad. Le preguntamos a una persona sobre el bosque-escuela, y nos empezó a hablar de Baños de Bosque porque los había practicado y le habían encantado. El primer día no sabía dónde estaba, fue mi primera percepción, yo decía ‘pero esto, ¿qué es?’ ”.

La formación como catalizador de un nuevo modo de conexión 

I:Estudié Ingeniería Técnica Agrícola, he trabajado en diferentes sectores, pero siempre quise hacerlo en algo relacionado con el Medioambiente. Empecé a trabajar con Violeta en educación ambiental en 2015, ella lo llevaba haciendo desde 2008. A día de hoy sigo trabajando como educador ambiental  y los últimos tiempos nuestro objetivo es el de sensibilizar a las  personas en el cuidado de la naturaleza mediante sesiones de Baños de Bosque».

“Me gustó la evolución de ir comprendiendo lo que son los Baños de Bosque. Con el primero mis sensaciones no fueron las mismas que cuando practiqué el segundo y el tercero: aluciné. Y destaco la buena relación que se creó con el grupo. 

“Algunos piensan que consiste en abrazar árboles, yo digo que rompan ese esquemaGuiar para mí supuso una experiencia muy enriquecedora a nivel personal y también laboral”. 

La experiencia del Profesional de Terapia de Bosque en primera persona

V: “Ha habido momentos muy bonitos, momentos muy duros también. Ha sido muy importante volver a los mismos sitios en los que llevo trabajando muchísimos años pero de otra manera. Y también ver la evolución en los participantes es maravilloso. El primer día están un poco ‘a ver qué pasa’, luego vas viendo que al principio te parece que no sabes si van a volver y ves que van volviendo, y luego cómo semana a semana se despiden de ti deseando verte a la semana siguiente. La gente va entrando en la dinámica y en las actividades».

I: “Hicimos 8 sesiones con cada grupo. Veo muy importante que los Baños de Bosque no se queden en una sola intervención, porque hay una diferencia muy notoria entre el primer y el último baño de bosque. Guié a un grupo de profesores con burn out y el primer paseo se fueron corriendo, como rápido al coche. Pero luego veíamos cómo comenzaban a compartir más. Terminaba el Baño de Bosque y se quedaban charlando, iban a otro ritmo. Luego lo importante es que estas profesoras se guardaban dos horas para ellas. Venían, aunque siguieran estresadas”. 

V: “Yo guié grupos de mujeres en riesgo de exclusión social y que habían recibido violencia de género, y otro grupo de gente del programa +55. Para mantener activa a esta población se eligieron a 10 personas con un perfil de soledad. En este grupo no se conocían entre ellos, e hicieron un grupo de whatsapp y todavía siguen quedando para ir a distintas zonas naturales. Eso es una enorme satisfacción”.

I: “Pensando en mi historia siempre me gustó andar por el monte, me gusta el contacto con la naturaleza. Recuerdo los olores, el olor a pino de cuando iba a la Costa Brava a veranear de adolescente durante muchos años. O las estrellas a la noche en algún pueblo de Extremadura donde hay apenas luz y se ve tan claro. 

V: “Yo tengo muchos recuerdos de pequeña, en verano pasaba un mes en la casa de mis abuelos en el campo junto a mis primos, son los mejores recuerdos que he tenido de la infancia en Cataluña, en Lérida. Mira, me acuerdo y me emociono mucho». 

“Tenemos un proyecto con más grupos, es un gran reto. Si todo va bien tendremos otros proyectos con nuevos grupos. Estamos muy entusiasmados”.

 

 

Ph: Gentileza Violeta Torán e Ibon Sarasola.

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