Si un médico le dice a un paciente que pase más tiempo en la naturaleza, hasta hace poco podía sonar a buen consejo, pero no necesariamente a atención sanitaria. Eso está cambiando. En distintos sistemas de salud, una nueva idea está pasando de los márgenes a la corriente principal. Plantea si el acceso a la naturaleza podría convertirse en una parte funcional del recorrido asistencial.
La prescripción social y la prescripción verde son enfoques sanitarios integrales que conectan a los pacientes con recursos no médicos para mejorar su salud y su bienestar. La diferencia principal entre ellas es su alcance.
- La prescripción social es un concepto amplio. Vincula a las personas con cualquier apoyo de su entorno cercano, como clases de arte, grupos de duelo o asesoramiento financiero.
- La prescripción verde es un subconjunto específico centrado exclusivamente en intervenciones basadas en la naturaleza. Algunos ejemplos son los huertos urbanos compartidos, los paseos por entornos naturales o el ejercicio al aire libre.
En algunos países, estos modelos de prescripción ya están implantados. En otros, siguen siendo un piloto, un proyecto de investigación o una idea política emergente. Pero, en conjunto, apuntan a un cambio más amplio. La naturaleza está entrando en la conversación sobre lo que la atención sanitaria puede prescribir más allá de la consulta, en forma de prescripción social y prescripción verde.
La receta va más allá de un paseo por el parque
El auge de la prescripción de naturaleza avanza en paralelo a una expansión más amplia de la prescripción social. Esta idea parte de una premisa: la salud de una persona puede tratarse con algo más que medicamentos o intervenciones. La soledad, la inactividad, el aislamiento social, las presiones económicas y la falta de conexión con los demás influyen en nuestra salud, igual que los entornos en los que vivimos. La prescripción social intenta responder conectando a las personas con programas y recursos cercanos a su casa, y la naturaleza está cada vez más presente en ese panorama.
Eso puede significar unirse a un grupo de caminatas, hacer jardinería o colaborar como voluntario en un proyecto de conservación. También puede ser pasar tiempo en un parque o participar en una actividad cultural al aire libre. La intervención puede ser muy sencilla, pero la infraestructura necesaria para integrarla en el sistema sanitario no lo es.
Ahí es donde la historia se complica, aunque también se vuelve más interesante. La pregunta ya no es solo si la naturaleza es buena para las personas. Es si un sistema de salud puede tender un puente fiable entre las necesidades de un paciente y los espacios verdes y actividades que podrían ayudarle.
Inglaterra muestra cómo puede ser ese puente
Inglaterra es uno de los ejemplos más claros de prescripción social integrada en el sistema de salud. El NHS, el servicio nacional de salud británico, ha incorporado la prescripción social a la atención primaria. Cuenta con agentes de enlace de prescripción social que ayudan a las personas a conectar con actividades y apoyos locales. Dentro de esa infraestructura, el programa Green Social Prescribing ha puesto a prueba cómo se pueden prescribir actividades basadas en la naturaleza. El programa nacional generó más de 8500 derivaciones entre 2021 y 2023, y se registraron mejoras en la salud mental y el bienestar.
Sin embargo, la importancia del programa no reside solo en el número de derivaciones. Demuestra que la naturaleza puede conectarse a una vía de derivación sanitaria existente, en lugar de quedarse en una recomendación informal que un médico da a su paciente. Decirle a alguien que le vendría bien pasar tiempo al aire libre es una cosa. Otra muy distinta es que un profesional formado identifique una actividad adecuada, haga la derivación, ponga a la persona en contacto con una organización local y haga el seguimiento. E Inglaterra no es el único país que explora este modelo.
Canadá lleva sus impresionantes paisajes a la receta
En Canadá existe PaRx, el programa canadiense de prescripción de naturaleza desarrollado por la BC Parks Foundation. Ayuda a los profesionales sanitarios a prescribir tiempo al aire libre. De este modo, la naturaleza pasa a ser algo que un profesional puede recomendar formalmente como parte de la atención a un paciente.
Pero la experiencia canadiense también muestra por qué el sector no puede quedarse en la prescripción en sí. Una prescripción solo es útil si la persona puede participar de verdad. ¿Puede participar si tiene movilidad reducida? ¿Tiene tiempo, dinero o transporte para llegar? ¿Se siente segura allí? Estas preguntas convierten la prescripción de naturaleza, que era una idea de bienestar, en una cuestión del sistema de salud. Y están empezando a definir la siguiente fase del sector.
En todo el mundo, los modelos se multiplican
No existe un modelo global único de prescripción de naturaleza. Cada país está siguiendo su propio camino:
- Estados Unidos. Las iniciativas de prescripción de parques se han desarrollado mediante alianzas entre proveedores sanitarios, parques y organizaciones locales.
- Australia. Organizaciones como Parks Victoria han desarrollado el marco Healthy Parks Healthy People. Al mismo tiempo, equipos de investigación prueban intervenciones de prescripción de naturaleza para personas con enfermedades crónicas.
- Países Bajos. La iniciativa Nature on Prescription ha reunido a organizaciones que trabajan en los ámbitos de la naturaleza, la salud y la participación ciudadana.
Por su parte, Nueva Zelanda recuerda que este campo sigue evolucionando y afinándose. Su programa Green Prescription se remonta a los años noventa. Es, sobre todo, una intervención de ejercicio y estilo de vida, más que un programa de prescripción de naturaleza en el sentido actual. Pero su larga trayectoria demuestra que la idea no es nueva. Lo que sí es nuevo es la creciente atención a la naturaleza en sí como parte de la prescripción.
En Europa, la prescripción social se está desarrollando en distintos sistemas sanitarios y de bienestar social. Las investigaciones que comparan la prescripción social en países de renta alta muestran una gran variación en cómo se organizan, financian e integran los programas en el sistema. En Portugal, por ejemplo, investigadores vinculados al Laboratorio Asociado TERRA publicaron en 2026 un informe de recomendaciones políticas. En él proponen una estrategia nacional de prescripción de naturaleza. Portugal aún no cuenta con un sistema nacional formal de prescripción de naturaleza. Aun así, este paso muestra que la idea empieza a pasar de los proyectos individuales al debate sobre políticas públicas.
Los proyectos de FTHub financiados por la UE: las personas que lo ponen en práctica pueden ser la pieza que falta
Para FTHub, esta tendencia conecta directamente con el proyecto NAT-CARE. El proyecto se desarrolla en el marco de Erasmus+ con la Universidad de Burgos. Trabaja en un itinerario formativo para integrar la prescripción verde en la formación de enfermería y de ciencias de la salud.
Aunque pueda parecer una cuestión educativa, en la práctica es una cuestión de implantación. La prescripción social solo funciona si los profesionales saben cuándo usarla y entienden a qué están derivando a las personas. También tienen que poder juzgar si una actividad es adecuada para las circunstancias concretas de cada persona. Un profesional sanitario puede apoyar la atención basada en la naturaleza y aun así tropezar con obstáculos prácticos:
- ¿Qué debo prescribir?
- ¿A quién puedo derivar al paciente?
- ¿Es esta actividad adecuada para sus necesidades?
- ¿Cómo sé si ha participado?
- ¿Qué hago si no funciona?
Son estas preguntas las que determinan si una idea pasa a formar parte de la práctica sanitaria o no, y son las que NAT-CARE busca resolver. La reciente entrevista de FTHub con Sónia Dias reflexiona sobre la visión más amplia que pueden adoptar la prescripción social y la prescripción verde. Dias es decana y profesora de la NOVA National School of Public Health, en Portugal. Sostiene que la salud se crea en los hospitales, pero también en los hogares, los barrios, los lugares de trabajo y la naturaleza. Eso sitúa claramente la prescripción de naturaleza dentro del movimiento más amplio de la prescripción social y cambia también el papel del profesional sanitario.
La evidencia sobre los beneficios para la salud asociados a la exposición a la naturaleza sigue creciendo. Sin embargo, los investigadores también han señalado lagunas en la base de evidencia y diferencias sustanciales entre intervenciones. No existe una única «prescripción de naturaleza» que pueda implantarse sin más en cualquier lugar. El acceso, la equidad, la formación específica, la medición y la continuidad asistencial desempeñan un papel crucial.
El Toolkit Digital de Prescripción Verde de FTHub, desarrollado en el marco de NAT-CARE, apunta precisamente a eso. Apoya la orientación al paciente, la toma de decisiones profesional y el seguimiento. Al mismo tiempo, analiza las barreras estructurales y las carencias de competencias en Portugal y España.
¿Una nueva capa de la atención sanitaria?
Los sistemas de salud empiezan a mirar más allá de sus paredes. Están reconociendo que algunos de los recursos capaces de apoyar la salud ya están a nuestro alrededor, en parques, jardines y barrios. El siguiente reto es crear las vías que conecten a las personas con ellos. Si lo conseguimos, una «prescripción de naturaleza» podría hacer algo más que añadir otra herramienta a la atención sanitaria. Podría ampliar nuestra forma de entender lo que puede ser la propia atención sanitaria.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la prescripción de naturaleza?
La prescripción de naturaleza consiste en que un profesional sanitario recomiende formalmente pasar tiempo en la naturaleza como parte de la atención a un paciente. Puede ser una visita a un parque, hacer jardinería o realizar una actividad al aire libre. Es una forma de prescripción social, que conecta a los pacientes con recursos no médicos en lugar de la medicación o junto a ella.
¿Cómo funciona el programa Green Social Prescribing del NHS?
El programa Green Social Prescribing del NHS en Inglaterra deriva a los pacientes a actividades basadas en la naturaleza, como grupos de caminatas o voluntariado al aire libre. Lo hace a través de agentes de enlace de prescripción social. Entre 2021 y 2023 generó más de 8500 derivaciones. La tasa de aceptación fue del 85 % cuando se ofrecían prescripciones verdes, y se registraron mejoras en la salud mental y el bienestar.
¿Qué es PaRx?
PaRx es el programa canadiense de prescripción de naturaleza, desarrollado por la BC Parks Foundation. Ofrece a los profesionales sanitarios una forma oficial de prescribir tiempo en la naturaleza a sus pacientes. Se ha extendido más allá de la Columbia Británica gracias a alianzas con organizaciones como Parks Canada.
¿Forma ya parte la prescripción de naturaleza de la atención sanitaria habitual?
Todavía no del todo. Algunos programas, como el Green Social Prescribing de Inglaterra, ya están conectados a vías asistenciales consolidadas. Otros siguen siendo pilotos o propuestas políticas, como en Portugal. Los sistemas de salud aún están construyendo lo necesario para que se convierta en algo habitual: las vías de derivación, la formación de los profesionales y los espacios accesibles.
¿Qué papel tiene FTHub en la prescripción de naturaleza?
FTHub participa a través de NAT-CARE, un proyecto Erasmus+ con la Universidad de Burgos. En él está desarrollando un itinerario formativo que ayuda al personal de enfermería y a otros profesionales sanitarios a integrar la prescripción verde en su práctica. También está creando un Toolkit Digital de Prescripción Verde para apoyar la toma de decisiones y el seguimiento.







