Nevin Harper, PhD, autor, investigador, es profesor en la Facultad de Salud de la Universidad de Victoria en Canadá y consejero clínico titulado, con más de 30 años de experiencia guiando a individuos y grupos en experiencias al aire libre. Profesor experto en la FTHub Summer School y en formaciones online, Nevin aporta una mirada exquisita —y a menudo incómoda— sobre las complejidades de crecer y sobre los sistemas, a veces poco colaborativos, que se supone deberían apoyar el bienestar de los ‘chicos de hoy en día’.
Nevin y su colega, el Dr. Will Dobud (PhD, Profesor Titular en la Universidad Charles Sturt en Australia y una de las voces principales en terapias al aire libre, de aventura y psicoterapia juvenil), iniciaron una profunda conversación sobre la paradoja que enfrenta la juventud actual: a pesar del creciente número de profesionales que trabajan en salud mental, educación yibre y sistemas de conocimiento indígena. Estas conversaciones fueron tomando forma hasta convertirse en un libro: Kids These Days. El título juega con la frase familiar que cada generación usa para criticar a la siguiente, un patrón que se remonta a tiempos antiguos. Inspirándose en pensadores como Kurt Hahn, fundador de Outward Bound, quien en la década de 1920 advertía sobre la pérdida del carácter juvenil debido a las comodidades modernas, Nevin y Will exploran cómo las experiencias significativas, corporales y en conexión con la naturaleza pueden restaurar la agencia, la resiliencia y el propósito en la juventud actual.
El Efecto Kids These Days
“Sus lóbulos frontales están siendo básicamente secuestrados por los estallidos de dopamina a corto plazo que no provienen de alcanzar niveles en un videojuego, por ejemplo, sino de anticipar que alcanzarán esos niveles. Es ese pequeño aumento de dopamina lo que genera la adicción. Los desarrolladores de juegos y software están intentando crear una relación adictiva con la tecnología. Como los botones de ‘me gusta’. Así que, esencialmente, estamos entendiendo que los padres tienen que poner más límites. Ellos mismos tienen que cambiar su comportamiento. Ellos mismos tienen que establecer una mejor relación con sus hijos. Tiene que haber conexión. El viejo dicho dice: ‘conexión antes que corrección’, ¿cierto?”
“Es muy difícil enseñar a las personas, en un entorno cerrado y estéril, cómo ser conscientes de sus sentidos. Nada se mueve. Hay demasiadas líneas rectas. Luces fluorescentes sobre sus cabezas. Es complicado. Por eso, desde una edad temprana, los niños necesitan ese juego al aire libre, niveles de riesgo en ese juego, y el dominio de habilidades y competencias como la toma de decisiones, la gestión del riesgo e incluso la comunicación con alguien mayor, más sabio, que esté supervisando ese juego. Es absolutamente importante.”
«Los adultos estamos, simplemente, estorbando. Interferimos en la conexión. Por eso, el título de nuestro libro habla de intervenciones, interferencias e ideología, porque también hay ideas muy equivocadas circulando. La que más abordamos es la cultura de la seguridad: estamos intentando hacer que todo sea tan seguro para todos, que ahora tenemos niños que han crecido tan protegidos que llegan a la universidad y no pueden ni siquiera tener conversaciones difíciles con personas que piensan distinto.»
«Antes había un pequeño porcentaje de estudiantes universitarios con alguna barrera para el aprendizaje. Ahora esas cifras se han disparado, y la mayoría se relacionan con la ansiedad. Hoy recibimos solicitudes que indican a los docentes: ‘no se le puede llamar en clase’, o ‘no debe hacer presentaciones orales’, o ‘necesita rendir el examen en una sala separada para que no se distraiga’. Hemos construido una sociedad centrada en estar seguros, seguros, seguros… en lugar de estar lo suficientemente seguros como para desarrollar resiliencia: tener cerca a personas que se preocupan por ti y te acompañan, pero que también te dejan caer, te dejan jugar de forma brusca, te dejan meterte dentro de una rueda y rodar por la pendiente del parque.»
«Durante una intervención al aire libre, un chico se subió a un juego, se paró arriba, se cayó y se lastimó. Los padres iniciaron una demanda. Y finalmente, el juez dijo: no, esto fue juego infantil. Aunque fuera un campamento, aunque hubiera adultos supervisando. Esto fue simplemente juego de la infancia, y eso incluye riesgos inherentes.»

Diagnósticos y “Desviaciones Positivas”
«Los médicos reciben a muchas personas que les dicen que están ansiosas, pero no tienen forma de decirles qué les pasa realmente, ni qué hacer al respecto. Se creó un cuestionario de siete preguntas; lo llamaron la Escala de Trastorno de Ansiedad Generalizada (y hay muchas otras), y con ese puntaje deciden la cantidad de medicación.»
«Respuestas que dan un puntaje, una dosis de medicación, todo en una visita de 15 minutos al consultorio, sin ningún tipo de vínculo, sin que el profesional sepa realmente quién sos o por qué podrías estar ansioso. Pero como respondiste así, ahora estás medicado.»
«Ese es el tipo de cosas que cuestionamos en el libro. Y también esa noción de que todos deberíamos estar en el ‘mainstream’, como si estuviéramos en un río y ese río tuviera una única dirección. Pero a veces hay remolinos, donde el agua gira en sentido contrario. Y a veces hay personas ahí y uno piensa: ‘están fuera de lugar’. Como si fuera algo incorrecto. Cuando en realidad, si les está yendo bien, son lo que llamamos desviaciones positivas (positive deviants): personas que van a contracorriente, pero lo hacen con éxito. Lo que proponemos a madres y padres es: miren a su alrededor, en su comunidad, su familia extendida, su barrio, su red: encuentren a quienes están haciendo algo distinto y les está funcionando. Conéctense con ellos, practiquen de esa manera.»
«Por ejemplo, una madre con la que trabajé tenía un hijo que no lograba autorregularse en la escuela y presentaba comportamientos difíciles. Ella sabía cómo acompañarlo emocionalmente, pero no estaba acertando con la alimentación. Cambiaron la dieta y en dos semanas el comportamiento del niño en clase se normalizó. Nunca más volvieron como pacientes. Recibí un correo que decía: “Le quitamos el trigo y los lácteos por dos semanas. Todo bien. Gracias.” Entonces, ¿era un problema de salud mental? ¿Cuántos jóvenes hoy tienen ‘problemas de salud mental’ que tal vez sean sociales o simplemente cuestiones de salud física?»

Adultos hoy en día
“Mi primera sesión como terapeuta basada en la naturaleza con clientes está centrada en construir una relación y explorar los pilares de la salud. Hablamos de ejercicio, alimentación y relaciones sociales. Y ellos dicen: ‘me acuesto tarde, hago scroll, intento dormir, pero no puedo’. Puede que solo tenga unas pocas sesiones con algunos de estos jóvenes adultos para abordar los pilares de la salud. Al final de la segunda o tercera sesión, puedo ver que han ajustado sus comportamientos y han mejorado cómo se sienten. Han contactado a sus amigos y están tomando buenas decisiones. Entonces puedo decir: ‘¿necesitas volver a caminar conmigo o puedes tener esas conversaciones con tus amigos?’”
“A veces vuelven, a veces no. Pero muchas veces, para que vuelvan a estar en camino, no se necesita terapia, y definitivamente no se necesita medicación. Se necesita tener relaciones sólidas en sus vidas y hacer cosas que los mantengan saludables”…
…“como caminar por el bosque, nadar en el océano, ver a sus amigos, dormir bien, apagar todos los dispositivos electrónicos dos horas antes de dormir y leer un libro, tomar muchos líquidos para que el cuerpo esté hidratado y las células llenas de energía, comer buena comida”.
“Volver a tener una relación sólida con la naturaleza, y la naturaleza proveerá”.
“Para algunas personas, la medicación es un salvavidas porque los estabiliza lo suficiente como para afrontar el día. Eso está bien. No hay juicio en absoluto. El llamado a la acción al final del libro es que en realidad se trata de los adultos hoy en día. Porque somos los adultos quienes hemos creado cada entorno que los jóvenes están experimentando”.
Ph: Cortesía Nevin Harper y FTHub
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