Marta Battaini

Los Baños de Bosque como contribución comunitaria, medioambiental y humana al mundo

Marta Battaini nació en Italia, estudió Enfermería y hace varios años se formó como FTHub Profesional de Terapia de Bosque. Actual formadora FTHub, ha viajado por el mundo. En Congo, estuvo 3 años cuidando a niños discapacitados y ha notado cómo llevarlos a la naturaleza les hacía disminuir el dolor y mejorar su estado emocional completamente. Ahora en Colombia, ha formado a través de FTHub a decenas de miembros de comunidades nativas como Guías de Baños de Bosque. 

«Desde niña me gusta mucho la naturaleza. Pasábamos mucho tiempo afuera, y me gustaba inventar historias en la naturaleza… Pero creo que el momento más fuerte donde me di cuenta del poder de la naturaleza, de la grandeza, fue cuando fuimos a la Amazonia para nuestra luna de miel con Manuel.

«Con él, esta tendencia a estar en la naturaleza fue mucho más fuerte, nos encontramos en esto también. Por eso nuestra luna de miel fue también visitar comunidades indígenas en Bolivia y en el Amazonas. Allí de verdad entendí el poder de la naturaleza. Como dicen los nativos, ‘es pura vida’.

«Después, como enfermera, me tocó trabajar en África con niños discapacitados. Afuera, entre los árboles verdes, las palmas, ellos estaban mucho más tranquilos. Los dolores disminuían. Eran cien niños y adolescentes con discapacidad. Y yo intentaba llevarlos afuera el mayor tiempo posible porque ocurría esto.

«En algún momento vi un libro que hablaba del baño de Bosque, de cuánto la naturaleza es beneficiosa para las salud, y me hizo sentido pensar cómo hay una conexión entre las dos cosas».

«¿Porque estamos bien en la naturaleza? ¿Por qué estos niños cuando los llevamos afuera están contentos, no sienten el dolor, no sienten en inquietud?

«Así conocí los Baños de Bosque, y en internet encontré Forest Therapy Hub, y me inscribí. Bueno, soy del norte de Italia, de Udine, comencé a estudiar enfermería en la Universidad. Ahí conocí a Manuel, y al terminar, nos fuimos a Congo tres años a trabajar con niños discapacitados.

«Después viví en Albania dos años, sin trabajar en cooperación internacional pero como Guía de Baños de Bosque, estaba en un lugar muy hermoso. Hasta ahora no hay Guías allí. En Albania noté mucha lejanía de la naturaleza, mucho enfoque en hacer hoteles y desarrollar en turismo, pero muy desconectados. Entonces lo que intenté fue demostrar que la naturaleza se puede valorizar para el turisno, no destruyéndola sino mostrando su belleza en estos lugares».

«Volví en Colombia a trabajar con el proyecto de desarrollo de la economía sostenible. Ofreciendole formación en Agricultura de producción orgánica y otros cursos que permitan nuevos oficios a las comunidades, y también ofrecimos formación de Guía de Baños de Bosque a más de 40 personas.

«Para mí es la cosa más bonita, guiar Baños de Bosque. Ver que la gente se siente bien. Me gusta muchísimo mi trabajo de enfermera, ayudar a la gente a estar mejor, para apoyarla. Pero cuando veo que la gente empieza el paseo de una manera y termina de otra, mucho mejor, siento algo parecido a cuando soy enfermera en esta otra forma.

«Estoy haciendo mi trabajo pero con la ayuda de la naturaleza, no soy yo que lo estoy haciendo: es la naturaleza. Y esto siempre lo digo cuando estoy formando a los guías: la gran parte la hace la naturaleza. Es lo más especial. Ver que la gente está mejor es la satisfacción más grande».

«Una vez en Italia, trabajando para OIKOS, guié un paseo para menores en situación de acogida, inmigrantes. Me habían dicho que tenían mucho trauma con el bosque porque habían llegado caminando por la ruta balcánica, entonces elegí un lugar que no fuera tan cerrado, y ofrecí una serie de actividades, pero me di cuenta que el problema no era el bosque, sino que eran adolescentes, islámicos, yo era una mujer, y ellos acababan de llegar.

«Tampoco entendían el inglés. Fue muy difícil, porque tampoco están acostumbrados a estar en la naturaleza, ni habituados. Me dijeron ‘qué hay de bonito aquí, por qué estamos aquí?'»

«Después de dos horas, los operadores me dijeron ‘Marta, mira que hiciste un milagro. En dos horas ninguno de ellos miró su celular’. Se lo pasaron muy bien, se divirtieron, y es algo bueno para ellos. Fue un baño de bosque muy especial. No sé qué pasó, pero algo pasó. Estaban contentos al final, se disfrutaban entre ellos, como un momento de juego, que tampoco tenían mucho.

«Todos somos diferentes, y cuando vas a trabajar con grupos de humanos, puede pasar de todo. Tienes que estar lista para personalizar las situaciones, ver con el grupo qué puedes hacer. Porque la naturaleza hace su parte. Pero nosotros tenemos que buscar la manera para que conecten con ella».

 

Fotos: Cortesía Marta Battaini, Piccoli Alberi 

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