Nature-Based Interventions for Healing and Resilience

Intervenciones basadas en la naturaleza para la sanación y la resiliencia

El camino de Erica Timko Olson desde la enfermería hasta las intervenciones basadas en la naturaleza no empezó en un laboratorio ni en una formación en Terapia de Bosque. Empezó con una llamada de su padre.

En aquel momento, Erica vivía lejos de su Minnesota natal. Se estaba adaptando a una nueva cultura laboral, a un exigente programa de doctorado, al trabajo y a la vida con seis hijos. Investigaba la espiritualidad, la resiliencia y la ansiedad en estudiantes de enfermería, mientras ella misma sentía una profunda desconexión. Entonces su padre le hizo una pregunta sencilla: «¿Cuándo fue la última vez que viste el horizonte?». No lo sabía.

Su consejo fue igual de sencillo: «Tienes que buscar la puesta de sol y el amanecer. Todos los días». Para Erica, esas palabras se convirtieron en mucho más que una conversación entre padre e hija. Le ayudaron a reconocer algo que había sabido de forma instintiva toda su vida: la naturaleza podía devolverle la conexión con el lugar, con los demás y con una perspectiva más amplia.

Hoy, Erica es profesora adjunta en la Escuela de Enfermería de la Universidad de Minnesota (University of Minnesota School of Nursing). Su investigación se centra en la enfermería integrativa, el bienestar y las intervenciones basadas en la naturaleza. También estudia el bienestar psicológico y social de supervivientes de cáncer en la infancia, la adolescencia y la edad adulta joven. Su trabajo abarca además la Salud Planetaria y el vínculo entre el bienestar humano y la naturaleza. Pero detrás de la investigación hay una relación muy personal con la naturaleza y la convicción de que su papel en la salud merece tomarse en serio.

De la experiencia personal a la investigación sobre la naturaleza

Erica había pasado la mayor parte de su vida en Minnesota. Creció en una granja, rodeada de bosques y agua, donde jugar fuera formaba parte de la vida cotidiana. «Cuando tenía que tomar decisiones, iba a la naturaleza. Cuando las cosas iban bien, iba a la naturaleza. Cuando las cosas iban mal, iba a la naturaleza». Nunca había necesitado intelectualizar esa relación. La naturaleza simplemente estaba ahí.

Erica empezó a pasar tiempo al aire libre de forma intencionada con sus propios hijos, prestando atención a las estaciones y a los ritmos de la naturaleza. A medida que avanzaba en su trabajo doctoral, empezó a surgir otra pregunta. Veía ansiedad, burnout y dificultades en torno a la compasión entre jóvenes y profesionales sanitarios. «Y yo pensaba: ya no necesito seguir estudiando esto. ¿Cuál es la intervención?». La respuesta, cada vez más, parecía ser algo que había llevado consigo desde siempre.

Tras terminar el doctorado, Erica empezó a estudiar más de cerca el papel que la naturaleza podía tener en el bienestar. Una beca para profesorado en la Universidad de Arizona le dio la oportunidad de estudiar los Baños de Bosque de manera más formal.

Las piezas empezaron a encajar:

  • su formación en enfermería,
  • su investigación sobre resiliencia y bienestar,
  • su vínculo de toda la vida con la naturaleza,
  • y una literatura científica emergente que estudia qué ocurre cuando las personas se reconectan de forma intencionada con el mundo natural.

Esa conexión se ha convertido desde entonces en una parte definitoria de su trabajo académico. Su investigación se centra en las intervenciones basadas en la naturaleza, el bienestar y el autocuidado. Tiene un interés especial en la naturaleza y la Terapia de Bosque para jóvenes afectados por el cáncer. Pero otra experiencia muy personal iba a marcar la dirección de su trabajo.

Los supervivientes «olvidados» del cáncer

El hermano de Erica murió de cáncer de estómago con solo 35 años. Ella ya había trabajado en oncología y en cuidados paliativos, pero su muerte cambió su forma de pensar sobre la supervivencia. «Siempre supe que, en algún momento, esto iba a impulsar y cambiar mi forma de ejercer», dice.

Esa experiencia la llevó hacia una población que, en su opinión, a menudo se pasa por alto: los adultos jóvenes supervivientes de cáncer. La atención oncológica suele hablar de niños o de personas mayores, pero los adultos jóvenes pueden quedar en tierra de nadie. «Están en transiciones importantes: hacerse mayores, la carrera, la independencia, la independencia económica, encontrar una profesión, encontrar pareja, y todo eso se detiene cuando se enfrentan a su propia mortalidad».

Sobrevivir al cáncer no significa necesariamente volver a la vida que existía antes. Los adultos jóvenes pueden vivir durante décadas con consecuencias físicas, psicológicas y sociales del tratamiento. Para Erica, los enfoques basados en la naturaleza ofrecen una forma de acompañar ese recorrido más largo.

Su investigación actual explora cómo integrar la naturaleza en los programas de supervivencia existentes. Una de las vías es un lenguaje que refleje los ciclos de cambio de la naturaleza. En lugar de hablar simplemente de «momentos de malestar», quienes participan pueden explorar las «estaciones» del malestar, las tormentas y la recuperación, o lo que surge después de un incendio. «Lo que sale del fuego es muy distinto de lo que había antes», explica Erica. «No poder volver atrás, pero reconocer lo que es nuevo».

La intervención combina este lenguaje basado en la naturaleza con experiencias prácticas en la naturaleza, reflexión y escritura de diario. El objetivo no es fingir que el cáncer no ha ocurrido. Es ofrecer otro marco desde el que entender lo que viene después.

Intervenciones basadas en la naturaleza más seguras y flexibles

Trabajar con supervivientes de cáncer también implica que «salir al aire libre» no puede tratarse como una receta universal. El tratamiento puede dejar fatiga, neuropatía, limitaciones de movilidad, vulnerabilidad del sistema inmunitario y sensibilidad al sol o al clima. Incluso algo tan cotidiano como caminar por un bosque puede requerir una adaptación cuidadosa. «Lo primero de lo que hablamos siempre es la seguridad», dice Erica. Eso implica tener en cuenta la calidad del aire, la distancia, las oportunidades de descansar, las condiciones meteorológicas y las circunstancias médicas de cada participante.

También implica reconocer que no todo el mundo se sentirá cómodo participando en grupo. Uno de los estudios de Erica ha explorado distintos niveles de participación. Incluye sesiones presenciales con guía de Terapia de Bosque, experiencias con audioguía y experiencias independientes en la naturaleza. Para algunas personas, una audioguía puede eliminar barreras vinculadas al estado inmunitario, la geografía o la movilidad. Esto es especialmente relevante en Minnesota, donde las grandes zonas rurales pueden dificultar el desplazamiento para acceder a una intervención especializada. «La audioguía permite que llegue a más personas», explica.

Esta flexibilidad es fundamental  en el enfoque de Erica. Las intervenciones basadas en la naturaleza no tienen por qué ser idénticas para todo el mundo. «La gente podía hacer aquello con lo que se sentía cómoda física y emocionalmente, sola o en grupo, de la forma que le resultara más adecuada».

Donde la ciencia se encuentra con la experiencia

El creciente interés de Erica por las intervenciones basadas en la naturaleza no significa dejar atrás el rigor científico. Todo lo contrario. Su trabajo se apoya en la investigación, la medición y la evaluación cuidadosa de lo que ocurre cuando las personas entran en contacto con la naturaleza. Sus estudios incorporan monitorización biométrica de la frecuencia cardiaca, el sueño, los niveles de estrés y la variabilidad de la frecuencia cardiaca. También utiliza medidas estandarizadas para explorar la conexión con la naturaleza y resultados psicosociales como la soledad, la ansiedad, la depresión, el dolor y el sueño.

En esta fase, gran parte de su trabajo se centra en la viabilidad y en construir la base de evidencia. Y eso conlleva un reto particular: estudiar la naturaleza fuera del laboratorio es bastante más complicado que estudiar una intervención en un entorno controlado. «Lo difícil es hacer estos estudios a gran escala que son, ya sabes, el ensayo controlado aleatorizado que funciona en un laboratorio es difícil de hacer fuera, controlando todas las estructuras».

Hay, sin embargo, cosas que los números no captan fácilmente. Erica ha escuchado a supervivientes de cáncer describir la experiencia de estar en la naturaleza de maneras que revelan algo más allá de un resultado clínico convencional. Una de las personas participantes le dijo: «Cuando estoy en la naturaleza, no siento que tenga cáncer, porque el mundo es enorme y yo soy muy poca cosa». Para Erica, eso importa muchísimo. «Si puedo conseguir que no sientas que tienes cáncer durante 10 segundos, aunque sea solo un instante, qué regalo».

Las personas participantes también han descrito paz, conexión y una renovada sensación de control sobre su vida. Algunas hablan de sentirse menos solas en la naturaleza, incluso cuando están físicamente solas. «Están solas en la naturaleza y sienten que no están solas. Cuando están en una sala con 20 personas, se sienten solas».

Erica quiere que las intervenciones basadas en la naturaleza se tomen en serio en el ámbito sanitario. Las ve como un área de práctica que merece la misma atención cuidadosa a la seguridad, la metodología y los resultados que otras intervenciones. La investigación detallada importa. La biometría importa. Las medidas estandarizadas importan. Nos ayudan a entender qué está ocurriendo y a construir una base de evidencia creíble.

Pero el trabajo de Erica también sugiere que hay un segundo tipo de conocimiento al que merece la pena prestar atención. Es lo que las personas cuentan que ocurre cuando salen al exterior, bajan el ritmo, se reconectan y, por un momento, se sienten parte de algo más grande que su enfermedad. «Es profundamente beneficioso para muchas personas», dice. «Y es así de importante».

Del bienestar individual a la Salud Planetaria

El trabajo de Erica se ha ido ampliando más allá de la salud individual, hacia la Salud Planetaria y la justicia ambiental. Para Erica, esa conexión es natural. Cree que, si las personas desarrollan un vínculo con el mundo natural, es más probable que lo cuiden. Pero el acceso a la naturaleza no puede darse por sentado. «Hay una cuestión de justicia», dice. «La naturaleza no está al alcance de todo el mundo». La desigualdad socioeconómica, las desigualdades raciales y la geografía influyen en quién tiene acceso a espacios verdes seguros y acogedores.

En Mineápolis, Erica señala la extensa red de parques y lagos de la ciudad como un ejemplo de cómo hacer más accesible la naturaleza urbana, aunque reconoce que el acceso dista mucho de ser perfecto. Para ella, la cuestión no es cómo convencer a todo el mundo de que la naturaleza importa. «No intento convencer a nadie de esto». En cambio, se centra en las personas que quieren explorar el vínculo entre naturaleza y salud. Su objetivo es construir la evidencia y las oportunidades que les permitan hacerlo.

«No se puede amar lo que no se conoce»

Hay una frase a la que Erica vuelve una y otra vez: «No se puede amar lo que no se conoce».

Para ella, la conexión con la naturaleza empieza antes de la terapia, antes de los protocolos de investigación y antes de las medidas de resultados. Empieza por fijarse. Erica cree que, cuando las personas llegan a conocer la naturaleza, pueden empezar a cuidarla. Y a través de ese vínculo con el mundo natural, también pueden llegar a conocerse a sí mismas y a los demás de otra manera. «Si conocen la naturaleza, se conocerán a sí mismos. Y entonces conocerán a los demás».

Es una visión amplia de la salud basada en la naturaleza, que va del individuo a la sociedad y del bienestar humano al bienestar del planeta. Y, en cierto modo, lleva a Erica de vuelta a la pregunta que le hizo su padre hace años. ¿Cuándo fue la última vez que viste el horizonte? Quizá la respuesta tenga menos que ver con lo que vemos allí que con lo que ocurre cuando nos detenemos el tiempo suficiente para mirar.

Para Erica, esa pausa fue el comienzo de una carrera investigadora y una forma de acompañar a supervivientes de cáncer. También le dio una comprensión más profunda de lo que significa estar en conexión con la naturaleza, con el lugar y con los demás.

Preguntas frecuentes

¿Qué son las intervenciones basadas en la naturaleza en la atención oncológica?

Las intervenciones basadas en la naturaleza utilizan actividades planificadas al aire libre, experiencias guiadas en la naturaleza y espacios de reflexión. Su objetivo es apoyar la recuperación y el bienestar junto a la atención oncológica habitual. Investigadoras como Erica Timko Olson estudian cómo afectan estos enfoques al estrés, el sueño y los resultados psicológicos en supervivientes. Para ello combinan la monitorización biométrica con lo que las propias personas participantes cuentan sobre lo que cambia para ellas al aire libre.

¿Por qué los adultos jóvenes supervivientes de cáncer necesitan un apoyo distinto al de los niños o las personas mayores?

En el momento del diagnóstico, los adultos jóvenes suelen estar construyendo su carrera, su independencia y sus relaciones. El cáncer interrumpe esas transiciones de formas que los modelos de atención pediátrica o de personas mayores no abordan del todo. La investigación de Olson trata a este grupo como uno que a menudo se pasa por alto. Explora cómo los enfoques basados en la naturaleza pueden acompañarlo durante años, a veces décadas, de efectos físicos y psicológicos.

¿Es seguro que las personas supervivientes de cáncer pasen tiempo al aire libre o participen en Terapia de Bosque después del tratamiento?

La seguridad es lo primero. Antes de recomendar cualquier actividad al aire libre, los equipos de investigación valoran varios factores: la calidad del aire, la distancia, las oportunidades de descanso, el clima y el historial médico de cada participante. El tratamiento puede causar fatiga, neuropatía o vulnerabilidad inmunitaria. Por eso los programas se adaptan a cada persona en lugar de ofrecerse como una única receta universal. Las opciones van desde sesiones en grupo hasta paseos en solitario con audioguía.

¿Qué es una experiencia en la naturaleza con audioguía y por qué se usa en esta investigación?

Una experiencia con audioguía permite recorrer un entorno natural de forma independiente siguiendo indicaciones grabadas, sin guía presencial ni sesión de grupo. En la investigación de Olson, esta opción elimina barreras vinculadas al estado inmunitario, la movilidad o la distancia en zonas rurales, como gran parte de Minnesota. Así, más personas pueden participar a su manera.

¿Qué relación hay entre la investigación sobre la conexión con la naturaleza y la Salud Planetaria?

Quienes investigan en este campo sostienen que las personas que desarrollan un vínculo personal con la naturaleza tienen más probabilidades de querer protegerla. Eso une el bienestar individual con el cuidado del medio ambiente. Olson señala además que el acceso desigual a espacios verdes seguros y acogedores es una cuestión de justicia. El nivel socioeconómico, el origen racial y la geografía influyen en quién se beneficia de los enfoques basados en la naturaleza.

Carrito de compra
Scroll al inicio