Ciencia

Beneficios de la Terapia de Bosque

Los beneficios del contacto con la naturaleza para el bienestar y la salud general están bien documentados (Dadvand et al., 2016; Sugiyama et al., 2008). A continuación, se enumeran los principales beneficios de la exposición a la naturaleza en la salud humana.

1. Mejora la salud y el bienestar percibidos

La calidad de vida percibida, el bienestar psicológico y la salud de la población están positivamente correlacionados con la cantidad de áreas verdes (facilidad de acceso) (De Vries et al., 2003; Maas et al., 2006; Sugiyama et al., 2008; Stigsdotter et al., 2010); la calidad de los espacios naturales (Van Dillen et al., 2012) y la frecuencia de visitas (Lafortezza et al., 2009).

2. Contribuye a la salud mental

Los beneficios a corto plazo para la salud mental de la exposición a entornos naturales, en este caso, bosques y espacios verdes urbanos, están bien documentados. Influencia en emociones positivas y disminución del estrés subjetivo y de emociones negativas: depresión, fatiga, ansiedad generalizada e incertidumbre (Meyer y Kotsch, 2017; O’Brien et al., 2014; Tyrväinen et al., 2014; Martens y Bauer, 2013; Morita et al., 2007; Bratman et al., 2015; Bowler et al., 2010; Townsend, 2006). Mayor actividad del sistema nervioso parasimpático y menos actividad del sistema nervioso simpático que en entornos urbanos (Lee et al., 2014; Park et al., 2010). La exposición a espacios naturales afecta a la reducción de los niveles de cortisol (Triguero-Mas et al., 2017). Efecto de restauración de la atención (Berman et al., 2008; Berto et al., 2005; Hartig et al., 2003; Laumann et al., 2003) y fatiga mental (Keniger et al., 2013).

3. Tiene un efecto co-terapéutico

Las terapias asistidas por la naturaleza (NAT) son efectivas y adecuadas como recurso para la salud pública (Annerstedt y Währborg, 2011). Un estudio pionero realizado en 1984 encontró que los pacientes en habitaciones con vistas a un jardín se recuperaban más rápido de la cirugía (Ulrich, 1984).

4. Fortalece el sistema inmunológico

La evidencia científica y diversas líneas de investigación indican asociaciones entre la respuesta inmunológica y la exposición a la naturaleza, específicamente en los bosques: aumento de la proporción de células asesinas naturales (un tipo de glóbulo blanco) (Li et al., 2006, 2007, 2008, 2009), propiedades antiinflamatorias, neuroprotectoras y antitumorales (Cho et al., 2017), supuestamente asociadas a la inhalación de monoterpenos y estimulación del sistema inmunológico, relacionado con la inhalación de monoterpenos y un aumento en el número y la actividad de las células asesinas naturales (Cho et al., 2017).

5. Promueve la interacción y la cohesión social

Los beneficios para la salud de la exposición a la naturaleza, en términos de cohesión social, están determinados por el uso recreativo del bosque y los espacios verdes (Fan et al., 2011; Mitchell, 2013). Este uso promueve los contactos sociales, las actitudes prosociales, el desarrollo de nuevas relaciones, la participación y el fortalecimiento de la capacidad comunitaria, y también reduce los riesgos de problemas de salud mental. A su vez, la cohesión está relacionada con la salud general y mental (Dadvand et al., 2016; De Vries et al., 2013). Las experiencias compartidas con otros pueden ser una fuente importante de beneficios derivados del uso de los bosques (O’Brien and Morris, 2013).

6. Ayuda a mantener la salud cardiovascular

La presencia de vegetación en áreas residenciales reduce las enfermedades cardíacas y coronarias, los accidentes cerebrovasculares, las hemorragias cerebrales y la hipertensión (Maas et al., 2009).

7. Disminuye las tasas de morbilidad y mortalidad

En cuanto a la morbilidad, un estudio publicado en Environmental Health Perspectives encontró que la proximidad a espacios verdes reduce el riesgo en la población de morir por cáncer, enfermedad pulmonar o hepática. Otro estudio muestra que los espacios verdes atenúan el efecto de la contaminación del aire en la presión arterial y la diabetes (Groenewegen et al., 2018). Una revisión exhaustiva de diversos estudios indicó que en áreas residenciales con mayor vegetación, se reduce la mortalidad por enfermedades cardiovasculares (Gascon et al., 2016).

8. Reduce el sobrepeso y la obesidad

En un estudio realizado en varias ciudades europeas, se encontró que las características objetivas del entorno residencial están asociadas con la probabilidad de ser físicamente activo y no tener sobrepeso u obesidad (Ellawayet et al., 2005). Otro estudio realizado en España mostró que los niños que viven en áreas con más vegetación tenían una prevalencia relativa más baja de sobrepeso y obesidad, como consecuencia de comportamientos menos asociados a un estilo de vida sedentario (Dadvand et al., 2014).

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